El Guardián de la Ceja

  • Diario Digital | domingo, 18 de agosto de 2019
  • Actualizado 23:48

Perros que ladran no dejan dormir. Los vecinos del infierno

Perros que ladran no dejan dormir. Los vecinos del infierno
1 De Reyes 22 - 38 Y lavaron el carro en el estanque de Samaria;
y los PERROS  lamieron su sangre.........
POR: HUGO MARIN R.

¿VENDERÍA USTED A SUS HIJOS?

El señor Humberto Gallego (Director de Mana) dice que los perros son como hijos, que son criaturas que ellos aman y posiblemente tengan la razón ¿Pero vendería usted a sus hijos? Los vecinos denuncian un negocio con los animales, denuncian ademas que hay  malos olores, desagües inapropiados y los perros permanecen todo el día y la noche encerrados. Los vecinos tienen muy mala calidad de vida a causa del tremendo ruido que producen los perros del señor Gallego y de las inmundicias que producen estos.

SIN PODER DORMIR

Un problema muy pesado están sufriendo los vecinos de la hermosa unidad los Bravos del Tambo a causa de 25 perros propiedad del señor Humberto Gallego y su hijo Andres (Veterinario) el ruido que producen los perros es de tal tamaño que causan una profunda incomodidad, pues, los decibelios que salen de sus gargantas no dejan dormir a los vecinos. Un gran problema de convivencia se esta presentando a causa de esta super incomoda situación. Al paso de un gato, una chucha u otro animal los perros por su condición natural comienzan un concierto de tamaño descomunal que le fastidia los oídos a los ancianos, niños, bebes, mujeres y hombres que escogieron ese lugar para vivir en paz y lo que se encontraron fue un verdadero infierno. 9 familias están viviendo un caos en sus vidas a causa del amor a los hijos del señor Humberto Gallego y de su hijo Andres, los perros. Los vecinos dicen que las autoridades en La Ceja están amangualadas con el señor Gallego y su hijo, pues cuando anuncian visita de la policía ambiental los perros están tranquilos, todo esta limpio y organizado. Dicen que son avisados y ante esto les dan a los perros sedantes para callarlos. Los señores Gallego son los primeros en salir en defensa de los animales cuando llega diciembre y que no tiren pólvora para que no afecte el oído y la tranquilidad de sus hijos, las mascotas. Reciproco le pide la comunidad, el suelo en ese sitio es inapropiado para tener 25 hijos encerrados en jaulas, llorando y gimiendo todo el día. ¿Donde quedan los derechos de las personas? Eso se preguntan los vecinos del infierno.       La incomodidad se percibe a simple vista, el ruido es brutal. El sonido de un perro ladrando puede ser ignorado por el dueño, pero ser extremadamente molesto para otro, quien vive en una misma distancia. A veces, el ladrido puede llegar a irritar debido a su frecuencia, patrón o tono particular. Además, algunas razas de perros  pueden crear aullidos y sonidos parecidos como si los estuvieran golpeando hasta causarles la muerte. Aullidos, ladridos, lloriqueos u otros sonidos molestos, por un extenso periodo de tiempo, ladridos y aullidos los cuales perturban la paz y tranquilidad de cualquier vecino o persona, o ladridos, lloriqueos y aullidos o cualquier otro sonido molesto en un excesivo y continuo tiempo. La Subsecretaría de medio Ambiente que vigila el maltrato animal da testimonio de que son bien tratados. Los vecinos toman las decisiones de la inspección de policía Atendida por Erica Grajales como una burla a sus derechos. Las personas no pueden dormir ni vivir en paz. Este si que es un gravisimo problema.

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